Hola.
Soy Luis.
Músico.
Violonchelista.
Y profesor... casi por accidente.
Cuando estudiaba en el conservatorio tenía bastante claro cómo imaginaba mi vida.
Escenarios.
Orquestas.
Festivales.
Muchas horas tocando.
Y muy pocas explicando.
Dar clase nunca estuvo en mis planes.
De hecho, me aterraba.
Nada más terminar la carrera me llamó un colegio.
Necesitaban un profesor de música.
Urgente.
Les dije que no.
Dos días después volví a mirar mi cuenta bancaria.
Les llamé yo.
Pensé que aguantaría un año.
Ese fue mi primer error.
El segundo fue creer que sabía dar clase.
Tenía 24 años.
Cero experiencia.
Y delante de mí había treinta chavales con bastante más energía que yo.
Los primeros meses fueron un auténtico desastre.
Pero poco a poco fui entendiendo algo.
Cuando un alumno disfruta, aprende.
Y cuando un grupo comparte un proyecto de verdad...
Pasan cosas.
Un año decidí probar algo distinto.
Les propuse montar un musical.
Busqué uno.
Luego otro.
Y otro más.
No encontré ninguno que me convenciera.
Así que hice lo único que se me ocurrió.
Escribir el mío.
No fue precisamente una decisión inteligente.
Durante semanas escribía por las noches, componía cuando podía y aprendía sobre sonido, luces y escenografía a base de equivocarme.
Llegó el estreno.
Todo podía salir mal.
Y algunas cosas salieron mal.
Pero ocurrió algo mucho más importante.
Los niños estaban orgullosos.
De verdad.
Al terminar el curso me regalaron una carta firmada por casi toda la clase.
Todavía la guardo.
Creo que ese día entendí que los musicales no iban solo de cantar.
Van de hacer que un grupo de niños haga algo que, unas semanas antes, juraban que era imposible.
Años después seguía escribiendo musicales.
Cada vez mejores.
Cada vez más fáciles de montar.
Hasta que un día pensé:
"Si esto le ha servido a mis alumnos... quizá también pueda servirle a alguien más."
Así nació Kaikana.
Con mis hermanos.
Que también son músicos.
Y con un grupo de personas muchísimo mejores que yo en todo lo demás.
Hoy seguimos haciendo exactamente lo mismo.
Escribir los musicales que a mí me habría gustado encontrar cuando empecé.
Sin complicar la vida a quien los dirige.
Y procurando que los niños se lo pasen tan bien ensayando como actuando.
Si has llegado hasta aquí, gracias.
De verdad.
Y si algún día uno de nuestros musicales acaba en tu escenario...
Espero que lo disfrutes tanto como nosotros disfrutamos haciéndolo.
— Luis